martes, 2 de abril de 2013

"Los Chicos": Fernando Santos (XII)


En 1990 Fernando recibió uno de los encargos que más ilusión le han hecho a lo largo de toda su vida: que hiciera el Pregón de las Ferias de su querida Salamanca. El 7 de Septiembre, a las 10 de la noche y desde el balcón del Ayuntamiento se dirigió a todos sus paisanos en uno de los más bellos y sentidos pregones que se recuerdan escrito por él.
 
Mientras hablaba, y embargado por la emoción, se le escapaba la mirada con el rabillo del ojo hacia el número 12 de la Plaza Mayor donde nació y que tantos y tan bonitos  recuerdos le traían.  Era tal la satisfacción que le produjo ser pregonero de su ciudad natal, que cuando por la mañana llegando a Salamanca  por la carretera de Ávila, se dio de frente con la silueta de las torres de la Catedral, le dijo a su mujer: ”¡Qué alegría, Antoñita! ¡Otra vez en casa! Eso era lo que él sentía cada vez que volvía a Salamanca, que volvía a su casa.
 
El 13 de Septiembre de 1991 otorgaron a Fernando el título de “Salmantino del Año” en el transcurso de una cena celebrada en el Restaurante Paladíni. Este galardón significó para él una de las mayores alegrías de su vida. En palabras suyas ”para mí esto es más importante que si me hubieran dado el mismísimo Premio Nobel”. Tras la entrega del Premio, Fernando comentó: “nací en un sitio en el que si no hubiese nacido, me hubiese gustado siempre nacer”.

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