domingo, 7 de abril de 2013

"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (IV)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (III)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (II)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (I)

Ofrecemos nuevamente gracias a la labor de Tapioski y el nunca suficientemente reconocido trabajo de Fernando García de la Vega, la versión televisiva de 1985 que, el veterano realizador y productor de TVE, llevó a cabo en su mítico programa LA COMEDIA MUSICAL ESPAÑOLA. LA REVISTA, sobre el más celebérrimo y popular título de nuestro género frívolo con la intervención de Zorí y Santos. ¡¡Gracias, Tap, gracias Fernando!!
 
 
 

martes, 2 de abril de 2013

"Los Chicos": Fernando Santos (y XIII)


Para que se pueda comprender un poco mejor la personalidad de Fernando, cabe mencionar una anécdota: Durante el gobierno de Franco se celebraba anualmente una recepción para todos los actores en el Teatro Calderón de Madrid, presidida por Doña Carmen Polo de Franco y por Doña Sofía, que aunque ya estaba casada con Don Juan Carlos, aún no eran Príncipes de España. 
 
 Iban pasando por delante de ambas Señoras todos los actores y actrices que acudían a la recepción mostrando sus respetos y dirigiéndose a cada una de ellas como “Señora”, “Señora”. Cuando le llegó el turno a Fernando se dirigió a  Doña Carmen: como “Señora” y a Doña Sofía: como “Alteza”. Un compañero le dijo: “Fernando, ¿porque le has dicho “Alteza” a Doña Sofía? A lo que Fernando respondió: “Porque Doña Sofía es hija de los Reyes de Grecia y, por lo tanto, es Princesa de Grecia  y le corresponde el tratamiento de “Alteza”.  A Doña Sofía, no le pasó desapercibido este detalle y se informó muy  bien acerca de Fernando y al año siguiente, cuando éste le presentó sus respetos, ella le saludó muy cariñosa preguntándole incluso por su mujer y sus hijos.
 
 Fernando Santos falleció el 19 de Abril de 1993 en Madrid después de una larga enfermedad. Cumpliendo su última voluntad, fue incinerado en el Crematorio de la Almudena de Madrid y, posteriormente, sus cenizas fueron llevadas a su querida Salamanca donde reposan para siempre junto a sus padres y abuelos.

El Ayuntamiento de Salamanca quiso rendir homenaje póstumo a uno de sus salmantinos más ilustres dedicándole una calle en el Barrio de Garrido, la calle de Fernando Santos.

 

"Los Chicos": Fernando Santos (XII)


En 1990 Fernando recibió uno de los encargos que más ilusión le han hecho a lo largo de toda su vida: que hiciera el Pregón de las Ferias de su querida Salamanca. El 7 de Septiembre, a las 10 de la noche y desde el balcón del Ayuntamiento se dirigió a todos sus paisanos en uno de los más bellos y sentidos pregones que se recuerdan escrito por él.
 
Mientras hablaba, y embargado por la emoción, se le escapaba la mirada con el rabillo del ojo hacia el número 12 de la Plaza Mayor donde nació y que tantos y tan bonitos  recuerdos le traían.  Era tal la satisfacción que le produjo ser pregonero de su ciudad natal, que cuando por la mañana llegando a Salamanca  por la carretera de Ávila, se dio de frente con la silueta de las torres de la Catedral, le dijo a su mujer: ”¡Qué alegría, Antoñita! ¡Otra vez en casa! Eso era lo que él sentía cada vez que volvía a Salamanca, que volvía a su casa.
 
El 13 de Septiembre de 1991 otorgaron a Fernando el título de “Salmantino del Año” en el transcurso de una cena celebrada en el Restaurante Paladíni. Este galardón significó para él una de las mayores alegrías de su vida. En palabras suyas ”para mí esto es más importante que si me hubieran dado el mismísimo Premio Nobel”. Tras la entrega del Premio, Fernando comentó: “nací en un sitio en el que si no hubiese nacido, me hubiese gustado siempre nacer”.

"Los Chicos": Fernando Santos (XI)


Los tres se dieron a conocer con el recordado Maestro Guerrero, “Los Chicos” como él los llamaba cariñosamente, con la inolvidable revista “La Blanca Doble”. A partir de ese momento comienza la carrera de este inigualable trío de actores.
 
En 1951 Fernando conoció a Antoñita, hija de los dueños del Hotel Argentina de Zaragoza donde solía hospedarse,  y pronto nació el amor entre ellos. Contrajeron matrimonio el 29 de Junio de 1953 en Zaragoza, en la Parroquia de Santiago y luego, como no podía ser de otra manera, fueron a llevar el ramo de la novia a la Virgen del Pilar.  Tuvieron tres hijos: Fernando, José Antonio y Mª del Pilar.
 
El 22 de Febrero de  1982, con motivo de la celebración de los 40 años de su unión artística,  “Zorí – Santos”  fueron recibidos por el Rey Don Juan Carlos en audiencia,  lo que supuso un gran reconocimiento en la trayectoria de ambos actores. Afortunadamente, pudieron celebrar sus Bodas de Oro teatrales como le prometieron al Rey en la citada audiencia.
 

"Los Chicos": Fernando Santos (X)


Terminado Agosto del 42, y ya  dispuesto a renunciar a su sueño de ser actor, recibe una llamada de Mariano Madrid, ofreciéndole incorporarse a su compañía, que era también juvenil y de ella también había oído hablar mucho y bien.
 
No lo pensó dos veces y el 11 de Septiembre llegaba a La Coruña y conocía ese día a Tomás Zorí y a Manolo Codeso ¡Quién le iba a decir que junto al primero iba a estar casi 51 años y 20 con el segundo! Poco a poco se fue afianzando en esa compañía. Hacían Zarzuela y Revista y como los repartos eran largos siempre tenía un papel aceptable, aunque claro está, detrás de Zorí y de Codeso.
 
Cuando le llegó la hora de ir a la mili, se libró por estrecho de pecho (pesaba 46 kilos y medía 1,69), y a punto estuvo de en lugar de ir a la mili ir al cementerio. De manera que esta circunstancia le permitió seguir en la compañía.

"Los Chicos": Fernando Santos (IX)


En Noviembre de 1940. fallece Don Eusebio y Fernando que se encontraba en Valencia con la compañía de Pérez de León, vuelve  a Salamanca para el entierro de su padre con las 75 pesetas, ¡de las de entonces!, que le da Don Luis para que pudiera realizar el viaje, llegando a  casa a los tres días del fallecimiento.
 
Pasado un tiempo le llamaron para otra compañía juvenil, que llevaba Enrique Llofríu, padre de la también actriz Mercedes Llofríu. Con la compañía Llofriu estuvo un montón de meses recorriendo ciudades, pueblos y aldeas. Salieron 40 de compañía y volvieron ¡siete! Bueno, pues esos siete, hacían un montón de papeles con tal de  que no se cortara ninguna escena de la obra. Se llamaban a si mismos “Los últimos de Filipinas”. Tiempo después, aquella compañía también se disolvió y Fernando volvió a Salamanca dispuesto a seguir su vida por otros derroteros o incluso a pedir su reingreso en la Caja de Ahorros.
 

"Los Chicos": Fernando Santos (VIII)


En 1940, al enterarse de que estaba actuando en Salamanca la “Compañía  Infantil  Liliput” que dirigía  Don Luis Pérez de León, de la que había oído hablar mucho y bien, decide pedir a Germán Herrero que le ayude para que Don Luís le haga una prueba. Hace la prueba y, finalmente, es aceptado en la Compañía. 

Es así como a los 17 años, el 13 de Marzo de 1940 Fernando deja su Salamanca natal hacia Zaragoza para iniciarse en el mudo del espectáculo  con dicha compañía.. Don Eusebio esperaba en cualquier momento el regreso de su hijo decepcionado, pero nada más lejos de la realidad.
 
Poco le importaron las penalidades que tuvo que sufrir: pasando  hambre, actuando en pueblos y villorrios, viajando de un sitio a otro en carro y en trenes de mercancías e incluso, como se dice por Salamanca, en el coche de San Fernando, unas veces a pie y otras andando.
 
Percibía quince pesetas diarias junto a otros principiantes, posteriormente muy conocidos también dentro del género revisteril como Juanito Navarro, Rubén García, Paquito Cano (el entrañable y querido Locomotoro) o Pedro Peña. Estaba haciendo lo que de verdad le gustaba cada vez más,  y nunca perdió la fe en que llegaría a hacerse un hueco en esa difícil profesión. Siempre guardó de Don Luís los mejores recuerdos, pues, además, de lo humanamente bien que se portó, a él le debía una vida profesional como actor.

"Los Chicos": Fernando Santos (VII)


Al finalizar la Guerra Civil, don Eusebio volvió a casa, era el momento de replantearse el futuro de la familia, por lo que Fernando aprovechó para notificar a su padre su afición por el teatro que ya estaba totalmente decidida, pero éste en principio, no quiso ni oír hablar de ello.
 
Fue tal su insistencia, que don Eusebio decidió consultar con un sacerdote ya que no aprobaba la afición artística del benjamín de la familia y no sabía como resolver el problema. El sacerdote le aconsejó que dejara a su hijo hacer una primera incursión en el mundo artístico para que probara, que seguramente se daría cuenta de lo dura que era esa profesión, se le pasaría esa locura y volvería a casa como el hijo pródigo.

"Los Chicos": Fernando Santos (VI)


Por aquel entonces funcionaba en Salamanca el Cuadro Artístico del Frente de Juventudes que había formado un cuadro artístico que dirigía Germán Herrero. Fernando, armándose de valor se presentó para que le hicieran una prueba y lo aceptaron incluyéndolo en la compañía.
 
A partir de ese momento empieza a ir por los pueblos con los chavales del Frente de Juventudes representando distintas obras, algunas veces también en la capital, disfrutando enormemente con lo que más le gustaba, a la vez que lo compaginaba con su trabajo en la Caja de Ahorros. Cuando no trabajaba, se iba al teatro a ver a los actores de la época como Tina Gascó, Fernando Granada y otros muchos. Como anécdota decir que se las ingenió, ya que como Botones de la Caja de Ahorros llevaba cambio a todos los teatros,  para conseguir un pase (sin numerar) y se veía todas las funciones.
 
 Desde entonces, siempre pensó que la mejor escuela del actor es ver a otros actores, de unos  se aprenden sus virtudes escénicas y, de otros, a no caer en sus defectos.

"Los Chicos": Fernando Santos (V)


A los 13 años y coincidiendo con el inicio de la Guerra Civil, entró a trabajar como Botones en la Sede Central de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad  de Salamanca, que estaba en el Pasaje de la Plaza Mayor, en la calle de Espoz y Mina, en lo que hoy es el Hogar del Pensionista, para ayudar a su madre doña Dolores ya que su padre, don Eusebio, estaba de viaje por motivos laborales y le pilló el comienzo de la contienda en la zona republicana,  no pudiendo regresar a Salamanca hasta  el final de la misma.
 
De esta etapa de su vida, Fernando guardaba imborrables recuerdos: su primer sueldo ganado por él y que pudo entregar íntegramente a su madre, su primer pantalón largo,  las vueltas por a Plaza Mayor esperando poder cruzar una pícara pero inocente mirada con la chica que le gustaba y tantos otros.