viernes, 12 de abril de 2013

¡¡Ya a la venta la biografía de Zorí, Santos y Codeso!!


 
Tres nombres. Tres actores. Tres cómicos. Tres puntales básicos en el mundo de la revista española con estilos y caracteres bien diferenciados.
Fernando Santos, salmantino de nacimiento, era la parsimonia hecha escena. Rústico, sentencioso, con un mesurado aplomo que se quebraba nada más abrir la boca para desternillarnos de risa con sus frases y sus mohínes corporales.
Tomás Zorí, madrileño, menudito y vivaracho, de ojos como alfileres y veloz como una batidora, no paraba de moverse durante todo el tiempo que permanecía en escena. Su inconfundible voz, rota por el paso de los años, fue una de sus más certeras señas de identidad.
Manolo Codeso, el andaluz del grupo, gaditano, para más señas, fue el eterno jovencito pícaro e ingenuo, de sonrisa contagiosa y característico timbre.
 
 
De ellos llegó a decir el propio Orson Welles que no había conocido en el mundo caso igual, pues ni siquiera los míticos Stan Laurel y Oliver Hardy, popularmente conocidos como “El Gordo y El Flaco”, quienes habían estado trabajando juntos durante diecinueve años, habían podido superar el medio siglo que “Los Chicos” estuvieron juntos encima de un escenario.
Zorí, Santos y Codeso primero, y más tarde Zorí y Santos, fueron toda una institución en la revista española, en el llamado teatro musical frívolo.
Nunca tuvieron pretensiones culturales y nunca lo negaron. Aunque lo suyo fuera una forma de hacer cultura, en una entrevista con el periodista de ABC, Ángel Laborda llegaron a decirle: “En las escuelas siempre hay un tiempo de recreo y a nosotros cuando íbamos a la escuela lo que más nos gustaba era el recreo. Por eso como el teatro es una escuela de cultura, nosotros queremos actuar en el recreo de los espectadores”.
 
 
Lo cierto es que en sus espectáculos jamás recurrieron al mal gusto, ni al chiste chocarrero o sucio. Destacaron por su alto nivel de puesta en escena, por la variedad, el lujo y vistosidad en vestuario y decorados, sin parangón en nuestro país, comparables con los de mayor nivel en Europa. En contra de la opinión generalizada en aquella época sobre el tipo de público al que se dirigían las revistas que se ofrecían en España, ellos montaban las suyas sin nada que ver con aquéllas. En más de una ocasión comentaron que querían que gustasen más a las esposas, para que así ellas llevaran a sus maridos.
Gozaron de una gran popularidad. En ocasiones llegaron a tener hasta tres obras diferentes en la cartelera, coincidiendo la representación teatral con dos proyecciones de películas en las salas cinematográficas.
Con la desaparición de Zorí, Santos y Codeso puede llegar a afirmarse que la revista musical española también desapareció con ellos.
Por eso, desde estas líneas, “Métanse con nosotros en harina para ilusionar a los mayores, divertir a los jóvenes, con los chicos de ayer, los hombres de hoy y los actores de siempre”.
 
 

 
CARACTERÍSTICAS DEL LIBRO:
Título: “Los Chicos”… Metidos en harina. Biografía autorizada de Zorí,
Santos y Codeso.
Autor: Juan José Montijano Ruiz.
Editorial: Círculo Rojo.
Páginas: 540.
Publicación: abril, 2013.
Formato: Libro impreso tamaño 240x170mm, interiores en papel ahuesado  
de 80 gramos (B/N), cubiertas a color brillo 260 gr con solapas y encuadernación fresada.
P.V.P.: 25 euros, gastos de envío NO incluidos.
Podéis obtener el libro escribiendo a jjmontijano@yahoo.es o psantos_44@hotmail.com así como en librerías de toda España.
¡¡No dejéis de adquirirlo!!

 

domingo, 7 de abril de 2013

Tomás Zorí en... "El budoir" de LAS LEANDRAS, versión de 1985


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (y V)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (IV)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (III)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (II)


"Los Chicos" en... LAS LEANDRAS (I)

Ofrecemos nuevamente gracias a la labor de Tapioski y el nunca suficientemente reconocido trabajo de Fernando García de la Vega, la versión televisiva de 1985 que, el veterano realizador y productor de TVE, llevó a cabo en su mítico programa LA COMEDIA MUSICAL ESPAÑOLA. LA REVISTA, sobre el más celebérrimo y popular título de nuestro género frívolo con la intervención de Zorí y Santos. ¡¡Gracias, Tap, gracias Fernando!!
 
 
 

martes, 2 de abril de 2013

"Los Chicos": Fernando Santos (y XIII)


Para que se pueda comprender un poco mejor la personalidad de Fernando, cabe mencionar una anécdota: Durante el gobierno de Franco se celebraba anualmente una recepción para todos los actores en el Teatro Calderón de Madrid, presidida por Doña Carmen Polo de Franco y por Doña Sofía, que aunque ya estaba casada con Don Juan Carlos, aún no eran Príncipes de España. 
 
 Iban pasando por delante de ambas Señoras todos los actores y actrices que acudían a la recepción mostrando sus respetos y dirigiéndose a cada una de ellas como “Señora”, “Señora”. Cuando le llegó el turno a Fernando se dirigió a  Doña Carmen: como “Señora” y a Doña Sofía: como “Alteza”. Un compañero le dijo: “Fernando, ¿porque le has dicho “Alteza” a Doña Sofía? A lo que Fernando respondió: “Porque Doña Sofía es hija de los Reyes de Grecia y, por lo tanto, es Princesa de Grecia  y le corresponde el tratamiento de “Alteza”.  A Doña Sofía, no le pasó desapercibido este detalle y se informó muy  bien acerca de Fernando y al año siguiente, cuando éste le presentó sus respetos, ella le saludó muy cariñosa preguntándole incluso por su mujer y sus hijos.
 
 Fernando Santos falleció el 19 de Abril de 1993 en Madrid después de una larga enfermedad. Cumpliendo su última voluntad, fue incinerado en el Crematorio de la Almudena de Madrid y, posteriormente, sus cenizas fueron llevadas a su querida Salamanca donde reposan para siempre junto a sus padres y abuelos.

El Ayuntamiento de Salamanca quiso rendir homenaje póstumo a uno de sus salmantinos más ilustres dedicándole una calle en el Barrio de Garrido, la calle de Fernando Santos.

 

"Los Chicos": Fernando Santos (XII)


En 1990 Fernando recibió uno de los encargos que más ilusión le han hecho a lo largo de toda su vida: que hiciera el Pregón de las Ferias de su querida Salamanca. El 7 de Septiembre, a las 10 de la noche y desde el balcón del Ayuntamiento se dirigió a todos sus paisanos en uno de los más bellos y sentidos pregones que se recuerdan escrito por él.
 
Mientras hablaba, y embargado por la emoción, se le escapaba la mirada con el rabillo del ojo hacia el número 12 de la Plaza Mayor donde nació y que tantos y tan bonitos  recuerdos le traían.  Era tal la satisfacción que le produjo ser pregonero de su ciudad natal, que cuando por la mañana llegando a Salamanca  por la carretera de Ávila, se dio de frente con la silueta de las torres de la Catedral, le dijo a su mujer: ”¡Qué alegría, Antoñita! ¡Otra vez en casa! Eso era lo que él sentía cada vez que volvía a Salamanca, que volvía a su casa.
 
El 13 de Septiembre de 1991 otorgaron a Fernando el título de “Salmantino del Año” en el transcurso de una cena celebrada en el Restaurante Paladíni. Este galardón significó para él una de las mayores alegrías de su vida. En palabras suyas ”para mí esto es más importante que si me hubieran dado el mismísimo Premio Nobel”. Tras la entrega del Premio, Fernando comentó: “nací en un sitio en el que si no hubiese nacido, me hubiese gustado siempre nacer”.